Desde pequeña mi vida ha girado en torno a la danza y al movimiento, siempre ha sido mi motor y mi deseo. He crecido y me he formado con profesionales y sobre todo he conocido a grandes personas que han alimentado mi trayectoria, una trayectoria curiosa de lo particular, de los lenguajes más contaminados pero con una gran pureza en su contenido. Y nutriéndome de todo esto, he ido elaborando con los años mi propio lenguaje escénico dirigido fundamentalmente a los niños y niñas, un lenguaje que se ha simplificado hasta convertirse en un “juego escénico” o un juego en la escena.

Seguramente no hubiera llegado hasta ahí de no haber desarrollado de manera paralela un trabajo docente con niñ@s y adult@s: deseo de transmitir una atención sensible hacia el cuerpo, compartir el disfrute y el placer que produce el movimiento. En estos momentos estas dos vertientes de mi trabajo están muy vivas y presentes en mi, y más que nunca, las coloco en lugares muy diferentes: exhibir y compartir “mi juego”, protegiendo el de los demás.

Comencé a desarrollar mis inquietudes artísticas muy joven, aquí en Asturias. Además de a la música, me aferré al teatro como lugar de expresión y desarrollo personal y muy pronto comencé a trabajar en compañías profesionales. Poco después me fui a Madrid, donde me formé e inicié mi camino artístico de una manera más consciente. Elegí un lugar de la escena multidisciplinar, transversal, alejado de las formas convencionales, critico y experimental. En él encontré unas enormes y ricas posibilidades expresivas y, sobretodo, personas maravillosas que me enriquecieron, desde lo artístico y desde lo humano.

También muy joven comencé a desarrollar mi trabajo pedagógico. Tuve la suerte y el privilegio de poder trabajar de forma continuada y regular durante más de veinte años en San Martín de la Vega (Madrid), donde, formando parte del personal laboral del ayuntamiento y con su apoyo, creé el Taller de Teatro, en el que alrededor de cuatrocientos niños, niñas, jóvenes y adultos participaron en sus actividades. Tener la posibilidad de ver crecer en el teatro a tantas personas durante tanto tiempo, ha sido un privilegio y la mejor forma de entender los mecanismos de la expresión, las necesidades creativas, el trabajo en grupo, el entusiasmo y el placer del Juego…

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